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Bienvenidxs

La Qk Incomoda es un espacio para declarar la incomodidad de vivir en una sociedad que nos impone roles de género, nos racializa para declararnos inferiores, nos empobrece y luego nos inocula la del consumo como una parte esencial de nuestras vidas, porque la acumulación resulta la única forma de sobrevivir en este “planeta con recursos escasos”.  Y en esa sociedad que ha creado “El Hombre” que algunas de nosotras denominamos Patriarcado la QK incomoda.

Su infinita capacidad creativa, su poder místico, su posibilidad de placer absoluto, lo majestuoso que implica ser la puerta de entrada a la humanidad; y como toda esa grandeza intimida, la respuesta ha sido el control y la dominación a través de la violencia como solución a todo aquello a lo que se le teme. Así, se ha creado una sociedad ideal para que la QK se sienta incomoda, incomprendida, ajena y esclavizada en una humanidad que se sustenta en la explotación, en devorar todo a su paso, convirtiéndonos en una especie agresora y devastadora de los recursos, en la única especie que se extermina así misma.

La QK Incomoda
8 de marzo de 2026La política misma es una mujer que respira y cuando respira incomoda. No es estatua ni consigna: es cuerpo atravesado por territorio, por raza, por fe, por historia. Es una mujer que cambia de rostro en cada toma, a veces cubierta, a veces expuesta, a veces creyente, a veces furiosa. En un solo párrafo caben muchas: mi madre, mi abuela, la abuela de ella, las que vivieron el feminismo sin nombrarlo, debajo de la mesa, negociando con un sistema que no diseñaron pero que aprendieron a habitar. Somos quienes somos por la forma en que ellas resistieron, incluso cuando esa resistencia no parecía radical sino doméstica. Ese peso no es maligno, pero es distintivo; se hereda en la espalda como memoria y se transforma en pregunta. Las decisiones de una mujer no son lineales cuando están marcadas por geografía y opresión; ni existe pureza ideológica,cuando no se tiene el privilegio de elegir lo “correcto” socialmente.  He hablado antes de artistas que crean desde la fe y desde la herida, como Yo; de cómo el sentir y el crear cambian según el contexto geopolítico que nos rodea. Una mujer puede hacer política desde el arte, desde la espiritualidad, desde la contradicción misma, y aun así ser juzgada por no seguir un patrón impecable. Pero la vida no es impecable, la supervivencia no es lineal. La mujer latina es una casa andante, hecha de mestizaje espiritual y racial, de raíces conquistadoras y memorias Afro que no se borran. Yo no soy una identidad limpia: soy espiral.  En esa espiral entra la fe heredada, entra el conservadurismo que nos enseñaron, entra la rebeldía que aprendí después; y aquí el feminismo se vuelve incómodo: muchas veces, en su intento por desmontar estructuras opresoras, termina expulsando a mujeres que aún creen y habitan tradiciones que también las limitan, que no encajan en el molde progresista ideal. Pero ellas no dejan de estar atravesadas por la misma estructura sistemática; su interseccionalidad no desaparece porque su discurso no sea el esperado.  Hay contextos donde a las mujeres se les reduce la voz hasta casi desaparecerla, donde el derecho se evapora lentamente, donde lo impensable se vuelve cotidiano. La literatura para mí, es una advertencia constante: en El Cuento de la Criada, se nos recuerda que los cambios no llegan de golpe, que se instalan despacio; en La Hija de la Española, la violencia deja de ser excepción para volverse atmósfera; en La Casa de los Espíritus las mujeres cargan su historia familiar como si fuera un órgano intrínseco. No son ficciones aisladas: son espejos que se replican.  La mujer venezolana –y la mujer latina en general— ha sido tratada demasiadas veces como incubadora de crisis, como simple geopolítica con rostro bonito, como cuerpo que aguanta. Y entonces la pregunta vuelve a mí, insistente: ¿cómo lucho Yo? ¿cómo vivo mi feminismo Yo? ¿cuánto estoy dispuesta a entender de otras mujeres antes de excluirlas de mi definición?  Reconocerse mujer en este mundo vulnerable es aceptar que la identidad se construye en la grieta, no en la perfección. Un feminismo que está vivo respira, y al respirar se incomoda a sí mismo. No quiero uno que solo confronte hacia afuera; quiero uno que se mire en el espejo y soporte la contradicción, que entienda que ninguna está aislada y que preocuparse por la otra no es performance: es alma.     Alejandra Díaz es una escritora venezolana y creadora interdisciplinaria. Su trabajo explora la interseccionalidad, el mestizaje espiritual y la relación constante entre la política, fe e identidad en contextos mayormente latinoamericanos. Desde una mirada socio-poética, reflexiona sobre la memoria femenina, la geografía, el arte y las contradicciones que atraviesan el feminismo contemporáneo y el mundo moderno. Actualmente desarrolla proyectos de escritura y análisis cultural enfocados en narrativas críticas y sensibles.   [...] Read more...
29 de enero de 2026El 2026 nos tomó desprevenidxs, a pesar de prepararnos para recibirlo con todo el entusiasmo y confianza de que será un año espléndido por decir lo menos.  Hicimos nuestro Vision Board, no solo como un ritual mágico para manifestar y conectar con la abundancia; sino con la conciencia de la importancia de ser disciplinadxs, constantes y estar enfocadxs para lograr todo aquello que deseamos y nos merecemos, porque si algo hemos aprendido es que somos merecedorxs de todo lo bueno y hermoso. A pesar de todo esto, desde esta ubicación geográfica el 2026 nos sacudió con un baño de incertidumbre que nos llena de una angustia terrible ¿y ahora qué pasará? Lo que nos expone a un Aluvión de información creado por analistas de la verdad certificados y verificados por redes sociales. Y toda esta situación evidentemente hace que la Qk se incomode, entonces ¿qué hacer? ¿Cómo actuar ante una crisis que parece prolongarse en el tiempo?  Es entonces cuando hablar sobre cuidados y autocuidado desde el feminismo, deja de ser simple teoría  para convertirse en práctica útil para la vida y es justamente eso lo que nos permite entender que el feminismo es poder que transforma realidades. Reconocer el cuerpo como primer territorio a proteger es un acto de soberanía frente a un sistema que históricamente lo ha explotado, medicalizado y violentado. Esta práctica consciente —que va desde poner límites hasta honrar las necesidades propias— se convierte en resistencia. No es un lujo individual, sino un cimiento comunitario: al cuidarnos, tejemos redes de sostenibilidad mutua y desafiamos las lógicas patriarcales que disocian el bienestar personal de la transformación colectiva. Entender la importancia de cuidar nuestra salud mental, de buscar prácticas que nos ayuden a gestionar las emociones, a regular nuestro sistema nervioso, para poder respirar y ubicarnos  en el aquí y el ahora para poder ver que hay cosas que están fuera de nuestro control, para poder empatizar primero con nosotrxs y luego con lxs otrxs. Desde TPS te abrazamos y ante esta incertidumbre te reafirmamos nuestras intenciones de seguir creando juntxs espacios en las que todxs podamos ser y la QK no se sienta incómoda. Profesora en la Universidad de Carabobo. MsC en Enseñanzas de las Cs. Sociales. Coordinadora Académica de la Mesa de Mujeres Diversidad y Estudios de la vida cotidiana. Responsable de Investigación en la colectiva Todxs Podemos Ser. Investigadora Feminista. profesthergonzalez@gmail.com [...] Read more...

En muchos casos resulta doloroso, por decir lo menos, la QK se incomoda cuando los hombres deciden asesinarse entre sí, cuando se matan mujeres, cuando se persiguen y condenan personas, en nombre de un Dios Padre que al parecer distingue a sus hijxs entre razas, orientaciones sexuales, identidades y nacionalidades, pero que además prefiere a unxs sobre otrxs. La QK se incomoda al ver especies de animales, bosques, mares, montañas, ecosistemas completos aniquilados en nombre del progreso, del consumo y la acumulación.

De divulgación expresión, opinión y manifestación de las incomodidades que sufre la QK y sobretodo de las ganas de construir una sociedad en donde la QK no incomode, ni se sienta incomoda.